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¿Recuerdas en dónde nació María? Por siglos han existido diversas teorías. Cada una parece tener su fundamento. Vamos a revisarlas para que tú decidas.

Una pregunta no muy frecuente es cual fue la ciudad en donde nació María, “La Estrella del Mar”.

Como suele suceder con grandes personajes de la historia, no hay evidencia ni contundencia alguna al respecto, por lo que la titularidad de ser la cuna de la Gran Reina del Cielo se la disputan, bajo distintas tradiciones, opiniones antropológicas  e históricas la ciudad de Belén, Nazaret, la gran Jerusalén y una pequeña aldea llamada Séforis. (Σεπφώρις)

Primero, se ha situado el acontecimiento en Belén. Esta opinión se basa en la autoridad de los siguientes testigos: ha sido expresada en un documento titulado "De nativ. S. Mariae" incluido a continuación de las obras de S. Jerónimo; es una suposición más o menos vaga del Peregrino de Piacenza, llamado erróneamente Antonino Mártir, que escribió alrededor del 580 d. de J.C.; finalmente, los Papas Pablo II (1471), Julio II (1507), León X (1519), Pablo III (1535), Pío IV (1565), Sixto V (1586) e Inocencio XII (1698) en sus Bulas referentes a la Santa Casa del Loreto afirman que la Bienaventurada Virgen nació, fue educada y recibió la visita del ángel en la Santa Casa. Sin embargo, estos pontífices no deseaban en realidad decidir sobre una cuestión histórica; ellos simplemente expresan la opinión de sus épocas respectivas.

La segunda opinión, le apuesta a Nazaret, por ser esta la ciudad de la Sagrada Familia, es una creencia muy extendida. De hecho la Virgen es llamada al igual que se hijo, la Nazarena. Según dice S. Jerónimo en el prólogo del sermón sobre la natividad de Santa María, que escribió para Heliodoro, la Virgen nació en Nazaret, en el mismo lugar donde sucedió la Anunciación. Este sermón de S. Jerónimo no se tiene hoy por auténtico.

La tercera tradición, es la de que María nació en Jerusalén. Hemos visto que se basa en el testimonio de S. Sofronio, de S. Juan Damasceno y sobre la evidencia de hallazgos recientes en la Probática. La Festividad de la Natividad de Nuestra Señora no se celebró en Roma hasta finales del siglo VII; sin embargo, dos sermones encontrados entre los escritos de S. Andrés de Creta (m. 680) implican la existencia de esta fiesta y nos hacen suponer que fue introducida en una fecha más temprana en otras iglesias. En 1799, el décimo canon del Sínodo de Salzburgo señala cuatro fiestas en honor de la Madre de Dios: la Purificación, el 2 de febrero; la Anunciación, el 25 de marzo; la Asunción, el 15 de agosto y la Natividad, el 8 de septiembre.

Una cuarta tradición sitúa el nacimiento de Nuestra Señora en Séforis. Distintos estudios y evidencias han hecho que esta última tradición sea hoy en día la mas aceptable, desde el punto de vista histórico.

Situada a unas tres millas al norte de Belén, Séforis. la Diocaesarea romana, fue la capital de Galilea en su tiempo, y la residencia de Herodes Antipas hasta bien entrada la vida de Nuestro Señor. La antigüedad de esta opinión puede deducirse por el hecho de que bajo el reinado de Constantino se erigió en Séforis una iglesia para conmemorar la residencia de Joaquín y Ana en dicho lugar. S. Epifanio habla de este santuario. Pero esto sólo demuestra que Nuestra Señora debió vivir durante algún tiempo en Seforis con sus padres, sin que por ello tengamos que creer que nació allí.

Durante la infancia y adolescencia de Jesús, a tan solo 5 km. de la casa de la Sagrada Familia estaba la residencia de Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y Perea del 4 a.C. al 39 d.C., pues había hecho de Séforis la capital de su tetrarquía tras la muerte de su padre Herodes el Grande, poco más o menos cuando la Sagrada Familia regresó de Egipto, hasta que en el año 19 decidió fundar una ciudad junto al Lago de Galilea, a la que puso el nombre de Tiberíades, en honor al emperador romano, y se trasladó a ella.

Aunque no aparezca en los Evangelios era una ciudad conocida forzosamente por Jesús y sus discípulos; debe haber estado allí en muchas ocasiones, en los años de su vida oculta, estando tan cerca de Nazaret, y también durante su vida pública, situada como estaba en el centro de la gran vía de comunicación entre Ptolemaida/Acre y Tiberíades, es decir entre el mar Mediterráneo y el lago de Galilea, y casi a medio camino también entre Nazaret y la sierra del Atsmón, donde estaban situadas Caná de Galilea, tan querida a Jesús y a su Madre, y el pueblo de Kaukab, donde dice Julio Africano que tenía parientes Jesús. También podría tener parientes Jesús en Séforis si, como dice la tradición, aquí estaba la casa de sus abuelos. Por Séforis pasaría, por tanto, para ir a los confines de Tiro y Sidón y para ir de Nazaret a Caná.

Hacia el año 570 o 580 dC, el anónimo peregrino de Piacenza será el primero en dejar constancia de la veneración de un recuerdo evangélico en este lugar: "allí adoramos amulam et canistellum de Santa María" (es decir el barreño para lavar al recién nacido y el cesto de mimbre que hacía de cuna, como se ve constantemente en la iconografía del nacimiento de la Virgen). "En aquel mismo lugar permanecía la silla en la que estaba sentada cuando vino el ángel".

Piacenza no dice expresamente nada de la patria de los progenitores de la Virgen, pero se entiende que por este motivo se veneraba aquel lugar, e incluso que allí nació María. También parece desprenderse del relato que sitúa la Anunciación en Séforis y no en Nazaret. La tal silla "donde estaba sentada María" ha sido puesta en relación con el apócrifo conocido como Protoevangelio de Santiago, que está en el origen de la tradición de la Anunciación en la Fuente de la Virgen de Nazaret (iglesia ortodoxa de S. Gabriel), pues según este apócrifo la Virgen María "tras regresar [de la fuente] asustada a su casa, tomó de nuevo la púrpura, se sentó en su escaño y se puso a tejerla" y entonces se le presentó de nuevo el ángel.

Pero el apócrifo no dice que la Anunciación hubiera tenido lugar en Séforis y el peregrino piacentino dice haber visitado en Nazaret la "basílica que hay en la Casa de la Virgen" y la Sinagoga, omitiendo toda referencia a la Anunciación y a la Fuente, con lo que parece indicar que estaba en la firme creencia de que María permanecía en la casa de sus padres, en Séforis, cuando tuvo lugar la Anunciación.

Los restos de una iglesia de la época de las cruzadas fueron comprados por los franciscanos en 1841, aunque, como en Kafr Kanna, la tradicional intolerancia de los musulmanes impidió por mucho tiempo hacer efectiva la compra. En un principio se logró, al menos, acudir en peregrinación cada año por la fiesta de Sta. Ana, hasta que finalmente se pudo tomar posesión definitiva en 1870.

Como se ve, pues, la única tradición constante a partir del s. VI es la de Séforis como patria de Sta. Ana y como vivienda de los progenitores de María, lo que explica que haya surgido también una tradición, menos constante, que la considera igualmente patria de la Virgen. Nunca hubo tradición de conservarse la propia casa.

La Congregación de la Hijas de Sta. Ana estableció en Séforis en 1924, próximo a la iglesia de los cruzados, un dispensario muy frecuentado por la población musulmana del lugar, transformado ahora en un centro educativo para niños discapacitados. Es la única población que permanece desde antes de la guerra de 1948, pues todo el pueblo fue completamente arrasado. En su lugar crecen ahora pinos, y en las proximidades una nueva población, exclusivamente judía, Zippori o Tsipori. El último franciscano que custodiaba los restos de la iglesia, el P. José Montero, murió en un desgraciado accidente el 30 de Julio de 1973.

Los grandes y abundantes restos arqueológicos conforman hoy el Parque Nacional de Séforis.
La villa romana

Una magnífica villa romana del siglo III quedó en descubierto en el lado occidental de la acrópolis. Esta residencia de dos pisos contenía muchas habitaciones, algunas con un piso de coloridos mosaicos, alrededor de un patio central tipo atrio; columnas sostenían sus pórticos cubiertos.
El patio se conectaba por puertas a un triclinium, la mayor habitación del edificio, con un magnífico piso de mosaico. La parte decorada del piso formaba una letra T, que permitía a los huéspedes, reclinados en sofás a tres lados de la habitación, disfrutar de los múltiples paneles del piso. Estos ilustran, en más de veinte imágenes de coloridas teseras, la vida de Dionisio, el dios griego del vino, y escenas de la vida cotidiana relacionadas con los ritos de Dionisio.
Basílica cruzada en honor a Santa Ana del S. XII

El 8 de mayo del 2006 se concretó la fundación en la ciudad de Séforis, Israel de un centro de la Congregación del Verbo Encarnado en la ciudad de Séforis. Este centro esta en la Basílica Cruzada (S. XII) de la ciudad de Séforis, “Ornamento de toda la Galilea” (Flavio Josefo), sitio arqueológico, lugar santo del nacimiento de Santa Ana, Madre de la Santísima Virgen María. Aquí estuvieron santa Ana, san Joaquín y Nuestra Señora, aquí trabajó san José y estudió Cristo, el Verbo Encarnado, en su infancia y juventud.

La Propiedad pertenece a la Custodia de Tierra Santa. Los padres destinados a la fundación son Alejandro Díaz y Enrique Montes, de la rama contemplativa del Instituto, Familia Religiosa del Verbo Encarnado.

Catequesis del Papa sobre el Sínodo de la Familia (10/12/2014)

El papa Francisco ha terminado con su ciclo de catequesis acerca de la Iglesia y este 10 de diciembre ha dado inicio a un nuevo ciclo que tendrá como tema a la familia. El Obispo de Roma ha decidido iniciar haciendo una reseña del pasado Sínodo Extraordinario que tuvo lugar en octubre de este 2014.

Audiencia General (12/11/2014)

Después de impartir su catequesis acerca del ministerio de los obispos, presbíteros y diáconos este 12 de noviembre, el papa hizo un llamado para terminar con la persecución a cristianos en diversos países del mundo. Durante su catequesis en español expresó además su cercanía con las familias de los estudiantes desaparecidos en México.

Dios salva a un corazón arrepentido

 HOMILÍA DEL PAPA (16/10/2014)

Dios salva un corazón arrepentido, mientras quien no se confía en Él, atrae a sí mismo la condena. Lo subrayó el Papa Francisco en su homilía de este 16 de diciembre. La llave está en el corazón. El corazón del humilde es abierto, sabe arrepentirse, aceptar una corrección y se confía en Dios.

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Ángelus del 14/12/2014

Este domingo 14 de diciembre, el papa recalcó el tema de la alegría del cristiano que está fundada en la roca que es Cristo, debido al carácter alegre del 3er domingo de adviento que se celebraba en el calendario litúrgico.

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